La conciencia económica en los jóvenes y errores comunes de los padres

Un cerebro desde cero es el que tienen los niños al momentos de nacer, entonces, la responsabilidad de los padres de empezar a suministrar información ya empieza a notarse cuando el pequeño habla y repite lo que sus papás le enseñan. La conciencia y las buenas decisiones de un jovencito también son parte de esa educación paternal y para mejor, en el futuro, si las buenas costumbres se siguen inculcando, ese niño será un adulto igualmente responsable.

Un problema cotidiano que todos conocemos es el de los niños que no reciben una verdadera enseñanza sobre cómo deben administrarse, incluso, estos se les inculca, de forma indirecta, cómo no deben ser tratados los recursos. ¿Cómo estamos llevando a los niño en sentido contrario? cuando cumplimos cada uno de sus caprichos estamos dando el peor ejemplo de administración, ya que el joven, a medida que observa que al hacer un berrinche recibe todo lo que quiere, empieza a implementar esta técnica para siempre salirse con la suya, siendo los padres y sus recursos los más afectados. Para cambiar esto, siendo un error muy común en los papás por buscar ‘la felicidad del niño’ / lån penge billigt, lo fundamental es dar una buena explicación sobre por qué no se puede comprar el objeto que él pide: no es necesario para él, no hay dinero o quizá no es el momento, luego de intentar aclarar alguno de esos puntos, no se debe hacer más insistencia e ignorar cualquier capricho o berrinche del niño. Es importante decir las cosas con seriedad, haciéndole saber al joven que su actitud no cambiará la decisión y que solo aturde.

Esa es una lección importante, pero como ya podemos suponer, tiende a ocurrir con los niños, quizá hasta los 8 años. Pero ¿son solo los más pequeños los que cometemos errores al fomentar la conciencia económica? por supuesto que no. La adolescencia también se presta para caprichos lån med nemid dk, incluso peores que los de los niños.

Los jóvenes que tienen acceso a las cuentas de los padres, a sus tarjetas o a su dinero en efectivo, son los casos más difíciles de corregir cuando ya son avanzados. Hay padres que suelen prestarle a sus hijos las tarjetas de crédito para que ellos hagan compras por internet, incluso en tiendas físicas, y esto es un error gravísimo ya que el joven tiene acceso casi total del fondo de los papás, lo que lo hace sentir dueño de ese dinero. El consejo para esto es poner limitantes para el chico: recordarle que debe ahorrar su propio dinero y que el dinero ajeno no debe tocarse. No se le deben dar tantas facilidades a una persona que requiere aprender a administrarse por sí sola.

Los inconvenientes a los que se le busca un solución rápida, no tienen nada de dificultad para enderezarse. Los jóvenes tienden a aprender de forma veloz, no obstante, debemos buscar no darle prórroga a las situaciones que no le vengan bien a su vida financiera.

Darle a los hijos sus propias fuentes para ahorrar también es una buena estrategia de infundir la conciencia económica. Muchos bancos aportan cuentas para menores de edad con la ayuda de los padres.

El trabajo de construir la conciencia de un joven responsable queda para los padres, y el joven decide, a futuro, qué es más conveniente para él y para sus finanzas.