La explotación laboral: ¿cómo detectarla?

Los trabajos son la base necesaria para que las personas tengan sus propios ingresos, y así como lo hemos sabido desde hace tiempo, su función se basa en que la persona debe aportar su tiempo de vida para una empresa; trabajando, cumpliendo alguna orden, realizando una tarea en específico, y así, de forma diaria, quincenal o mensual Alfa lainaa Finland, recibe el pago de sus horas trabajadas. Parece ser un proceso sin complicaciones, pero de hecho, tiene altercados que a veces son difíciles de detectar a tiempo, y uno de ellos es la explotación laboral.

¿En qué se basa este concepto? según Karl Marx, el gran filósofo alemán, lo definía como un pago inferior al que el empleado requiere según su tiempo de trabajo. Hoy día, ante muchas corrientes de pensamiento, esta concepción ha variado, tomando así un campo más abierto en los que ‘explotación’ significa mucho más que solo no recibir la paga adecuada, sino que toca otros temas que hablan sobre cómo se torna el empleo para la persona, su ambiente, entre otros.

¿CÓMO SABES QUE TE ESTÁN SOBREEXIGIENDO EN EL TRABAJO?

Primero que nada, antes de comenzar a laborar en alguna empresa debemos de tener una valoración previa sobre qué tan capacitado está nuestro cuerpo para las ocupaciones, sino, solo estamos contribuyendo a la alimentación de nuestro fondo monetario sin cuidar lo más importante: nuestra salud.

HORAS GRATIS: Este quizá sea el comienzo de una explotación: el jefe nos pide, de forma amable, que nos quedemos un poco más de tiempo en el lugar, o que lleguemos más temprano de lo usual, sin embargo, estas horas no son visibles en nuestros recibos de pago. Con esa astucia de convencimiento por parte de los encargados, muchas veces quieren cubrir horas y horas de labor sin que nos demos cuenta. ¡Atentos a esto!, no estamos obligados a trabajar más de lo que nuestro contrato establece.

TRABAJOS DE OTROS: A pesar de lo que exalten la forma en la que trabajamos, esto suele convertirse en una estrategia para hacer las funciones de los que no rinden al mismo ritmo que nosotros. Este tipo de explotación no proviene precisamente de los jefes, sino de nuestros compañeros, quienes se aprovechan de nuestras capacidades solo para librarlos a ellos de sus ocupaciones.

TRABAS CON LOS DÍAS LIBRES: En muchos empleos, los días libres son protegidos por una ley que permite a los empleados tenerlos siempre y cuando estos tengan una fecha de preaviso. Sin embargo, cuando la empresa se niega constantemente a las peticiones, es porque no están interesados en nuestro descanso, sino solo en que trabajemos para ellos. Debemos estar muy al tanto con lo que nuestro contrato establezca sobre eso, ya que a la larga, la acumulación execiva de trabajo sin descanso puede tener efectos adversos en el futuro.

¿POR QUÉ ES COMÚN QUE LA EXPLOTACIÓN LABORAL PASE POR ALTO PARA ALGUNAS PERSONAS?

Todo se construye de oportunidades y saberlas administrar, y por ello, hay personas que piensan que por haber conseguido un trabajo, deben hacer todo lo posible por quedarse allí, aunque eso pase por encima de su esfuerzo natural. Un trabajo, bien sea porque estamos en búsqueda de experiencia, porque requerimos de una recoemndación laboral para solicitar un crédito en el banco, o simplemente por la necesidad de tener un sueldo, jamás debe quitarnos la idea de que nosotros somos lo

Los personajes más comunes del mundo de las finanzas

El dinero mueve al mundo y es difícil pasar un día completo en el que no hablemos o hagamos algo con él. Bien sea para comprar algún objeto, retirar efectivo de los cajeros, hacer una transferencia, pedir prestado, hacer un préstamo o tan solo desear tener más. Día tras día trabajamos para conseguir dinero para alimentarnos lan247.se, comprar lo que necesitamos, darnos unos gustos, en general, vivir dignamente. Lamentablemente, mientras que todos trabajamos para cumplir con ese propósito, no todos logran tener el éxito deseado porque así como nuestro cuerpo se enferma y no nos permite desempeñarnos al 100%, hay diferentes enfermedades que afectan nuestras finanzas, y que por supuesto, deben tratarse para ser curadas.

1. El Comprador Compulsivo:

También conocido como oniomanía, es un desorden psicológico que impulsa a la persona a comprar obsesivamente cualquier cosa porque le genera una satisfacción y le parece una necesidad irresistible comprar lo que sea, lo necesite o no. Generalmente, las personas llegan a adquirir este comportamiento por los valores materialistas y la cultura consumista instaurada en los últimos años. Aunque pueda sonar exagerado, esto se trata de un problema serio (incluso médico) que puede conducir a consecuencias grandes y devastadoras tales como la ruptura de matrimonios, relaciones de amistad largas, dañar el la reputación de la tarjeta de crédito, robos lån med skulder, impagos de préstamos, desfalcos, problemas financieros, grandes deudas, bancarrota, entre otros. Lógicamente, después de experimentar estos problemas, las personas resultan estar muy estresadas, incluso, con problemas de salud que han llevado al suicidio a más de uno.

2. El Malapaga:

Si hay una característica que los seres humanos detestamos y que es más criticable, son aquellas personas que tienen la mala fama de ser mala paga. Todos preferimos tener a un amigo que sea impuntual, que hable mucho o que sea tacaño, pero nadie quiere uno mala paga. A ese que le prestas 2 euros y no te los regresa jamás. Es una condición que cierra muchas puertas y aísla a la persona de las demás. El mala paga pierde la confianza del resto y genera el desprecio de sus amigos. Difícilmente pueda contar con ellos cuando de verdad se le presente una emergencia.

3. El Despilfarrador:

Pudiera parecerse al comprador compulsivo, pero hay unas cuantas diferencias, la más importante es que este no tiene un desorden psicológico. Por el contrario, es una persona que gasta el dinero sin medida y sin conciencia, sin importar lo caro del precio. Por lo general, el despilfarrador no sabe ahorrar y todo el dinero que obtiene de su trabajo, sea mucho o sea poco, lo gasta porque no está consciente del esfuerzo que requiere producirlo. Al final de mes termina arañando el próximo pago para repetir lo que hizo. Es un ciclo que es difícil de romper.

4. El Agarrado:

Todos tenemos ese amigo al que no le podemos sacar pero ni un centavo. El agarrado piensa que el dinero es para conservarlo para siempre y le cuesta muchísimo gastarlo y mucho más, compartirlo. Es bueno saber ahorrar y contenerse de los impulsos o las tentaciones para poder ahorrar dinero y comprarnos algo que queremos, sin embargo, al final de todo ¿para qué es el dinero sino para disfrutarlo? El agarrado, en su afán de guardar, trabaja y trabaja pero se lleva el dinero a la tumba y nunca lo disfruta.

Aprendiendo a regatear para ‘dummies’

Regatear no es más que la negociación del precio de un determinado producto o servicio en la que el comprador busca reducir el costo expuesto en la etiqueta o anunciado por el vendedor. Con esta técnica, el comprador solo busca ahorrarse algo de dinero. Sin embargo hay que saber dónde y cuándo regatear porque no es bien visto en todas partes. Por ejemplo, en Marruecos, si no regateas, el vendedor puede incluso sentirse ofendido. Así que esa es la primera lección:

  1. Asegúrate de que estés en un lugar propicio para regatear.

Los mercados populares son ideales y los lugares más comunes para presenciar y practicar el regateo. Una técnica que puedes utilizar es decir algo como “vaya, esto está un poco caro para mí”. Si el vendedor se aleja o ignora tu comentario, no es el lugar para regatear. Por el contrario, si de inmediato ves que insinúa negociar, no dudes en atacar. Tienes luz verde para regatear y bajar ese precio.

2. Carga dinero en efectivo.

Si sales con una tarjeta de crédito partirás con gran desventaja si piensas regatear porque el vendedor no sabe cuánto tienes y tratará de persuadirte para que despilfarres tanto como puedas. Tener efectivo te hará mantenerte aferrado a la cantidad con la que dispones. Además, existe un buen truco y que funciona muy bien. Decir “es todo el dinero que tengo” mostrando el efectivo. El vendedor se siente tentado a tomarlo y darte el producto.

3. No muestres lo mucho que te gusta el producto.

Hace unos días compré un reloj en una venta de jardín por un precio bastante elevado. Mi error fue que apenas lo he visto, me he enamorado de él y el vendedor no ha tenido piedad. Sus ojos eran dos signos euros (€.€). Muestra interés pero no tanto y en caso de que no quieras pagar su valor, simplementes puedes irte del lugar o pretender hacerlo.

4. Regatea un porcentaje coherente.

Esto significa que no puedes exagerar en el descuento porque puedes ofender al vendedor y no obtener nada. Lo más común es empezar con un 30% menos del precio estipulado.

5. Compra en compañía de alguien más.

Esta es una buenísima idea porque funciona en muchos casos. Tu amigo, esposa o quien sea que te acompañe puede fingir estar apurado porque tiene una reunión, estar aburrido o simplemente pensar que estás dejando mucho dinero. El vendedor no querrá perder el cliente y mucho menos el dinero, así que tratará de llegar al mejor precio rápidamente.

6. Márchate, incluso si te gusta demasiado el producto.

Otra buena estrategia es fingir marcharte. Como en el punto anterior, el vendedor preferirá vender y obtener dinero que solo dejar ir al cliente. De seguro el vendedor, al ver que te vas, ofrecerá un precio más bajo.

7. Detente en el momento preciso.

Una vez consigas el precio que querías, no arriesgues más porque puedes perderlo todo. En ese momento detente, tómalo por ese precio y vete. Satisfecho de que has hecho un excelente trabajo.

Si te da pena regatear, recuerda que en muchos casos el precio de un producto podría estar hasta triplicado y el vendedor está esperando a que el comprador regatee. Anímate que no tienes nada que perder.

Volar en primera clase vs volar en clase turista

Pudiera pensarse que la comparación es hasta tonta pues ¿cómo pudiera ser mejor viajar en clase turista que en primera clase? Si piensas así, tienes razón. La verdad es que no pretendo persuadir a nadie de que la clase turista es mejor que la primera clase. Sin embargo, para aquellos que aún no han tenido la oportunidad de estar en la parte lujosa y prestigiosa de un avión puede causarle gran curiosidad de qué se están perdiendo. Querido amigo, te tengo que hablar bien y mal de la primera clase, así como del por qué algunas veces es mejor elegir la clase turista antes que la primera.

Si piensas irte de vacaciones el próximo verano y no sabes si probar el caché de la primera clase o ahorrarte unos cuantos euros tengo que preguntarte para dónde vas. Con esa simple pregunta te ayudaré a elegir la opción correcta. ¿Es un viaje largo o un viaje corto? ¿Es dentro de España, países vecinos o lejos en Europa, Asia o el mundo? La cosa es que las aerolíneas tienen su flota de aviones para vuelos cortos, generalmente aviones pequeños y más viejos, y tienen aviones para vuelos intercontinentales, por ejemplo, de España a Colombia o Sudáfrica, y es la flota más moderna.

La diferencia de precio entre un boleto de primera clase y uno de clase turista es abismal. Habrá ocasiones en las que valga la pena invertir para la primera clase y otras que, honestamente, es un desperdicio. Si le prestaste atención al párrafo anterior ya te puedes imaginar de qué hablo cuando digo lo que es o no conveniente y a qué se debe darle crédito. ¡Voilà! Así es. Elige dependiendo la distancia de tu viaje. ¿Es corto o largo? Si es corto, de seguro tendrás un pequeño avión ya un poco usado y más deteriorado. La primera clase de este no te ofrecerá ninguna maravilla ni nada del otro mundo. Un par de tragos más, un asiento parcialmente reclinable y un espacio más o menos privado a cambio de una suma de dinero altísima.

Por otro lado, al tratarse de un vuelo corto (unas 3 horas como máximo) si eliges clase turista, pues no será mucho lo que tendrás que aguantar en ese asiento. Te vas preparado para escuchar tu música favorita o acompañado de tu lectura preferida y el tiempo se va ¡volando! En un abrir y cerrar de ojos estarás llegando a tu destino.

La historia es completamente diferente cuando se trata de un vuelo transatlántico, y es que las aerolíneas se reservan sus mejores aeronaves para este trabajo. Un espectacular Airbus A340 o un Boeing 787 dreamliner. Si tienes la suerte de volar en ese avión y la oportunidad de adquirir un boleto de primera clase, no lo dudes, tómalo porque lo vas a disfrutar. La experiencia y la diferencia es abrumadora. Recuerda que vas a pasar unas 8+ horas encerrado, pero todas las comodidades que te ofrece son de lujo. Es básicamente un mini hotel 5 estrellas. Contarás con espacio más que suficiente para acostarte completamente, ver televisión, jugar cualquier videojuego, compartimientos para cualquier cosa que traigas, diversidad en el menú y una privacidad envidiable.

Ten siempre en cuenta este consejo porque, o bien te ahorras un buen dinero, o aprovechas al máximo la primera clase.